sábado, 8 de diciembre de 2012

Asi estoy

Agonizar es mi constante. 
Aquí medio viva, casi muerta. 
Azotada por ese insospechado ultimo adiós. 
Atragantada por cada una de mis palabras. 
Ahogada en lagrimas que carcomen mi alma. 
Perdida en el valle de lo que pudo ser. 
Quemándome entre las llamas de la culpa. 
Sometiéndome a la tortura despiadada de la resignación. 
Se me escapa la vida mirando atrás, 
 Reviviendo cada risa, cada pena, 
 cada cosa que quedo pendiente, 
cada paseo y cada noche de amor fundida en su piel. 
Marcharme fue mi sentencia de muerte; 
Como vivir después de eso
cuando la resurrección es una simple utopía.

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